• La OSO en la Sala Dolores
    Santiago de Cuba
Domingo, 21 Julio 2019

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El alemán Michael Elvermann dirigió la SINFÓNICA DE ORIENTE por 56 años de la OSO

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El director alemán Michael Elvermann dirigió el concierto en la Sala Dolores el pasado día 24 de marzo 2018 con el que la Orquesta Sinfónica de Oriente celebró sus 56 años de existencia.

Elvermann dirige la OSO

El concierto se desarrolló en la Sala de Conciertos Dolores (sede de la OSO) y para la ocasión, Elverman, afincado en esta ciudad de Santiago de Cuba, escogió un programa con cuatro estilos musicales diferentes para mostrar las cualidades y la versatilidad de los músicos maestros que integran la OSO.

Después del espectáculo, Michael Elvermann explicó que  en el repertorio interpretado escogió una  ámplia muestra de diferentes estilos artrísticos musicales:

 

“Como usted vio y escuchó, iniciamos con una obra de Antonio Vivaldi, “Barroco italiano”. Seguimos con el impresionismo francés y su más célebre compositor,: Claude Debussy, con quizás la obra más famosa de él: Preludio para la fiesta de un fauno. “Es una obra muy interesante, pues dibuja los colores, timbres diferentes de la orquesta, y que en la historia de la música han marcado un antes y un después. “A continuación hicimos la Sinfonía Inconclusa, de Franz Schubert, en sí menor, que consta de dos movimientos, por eso se le llama la inconclusa. Aunque se supone que a Schubert le haya gustado dejarla de este modo.”

A lo expresado por Elvermann se puede agregar que Schubert compuso la obra en 1822, pero ésta no fue descubierta hasta muchos años después de la muerte del compositor; que el nombre de Inacabada o Incompleta, que en alemán es Unvollendete, se debe a que la pieza solo tiene dos movimientos; que nada hace suponer que Franz tuviese intención alguna en hacer el resto, por lo que ciertos estudiosos opinan que así está completa.

Lo cierto es que otros investigadores afirman que Schubert no llegó a completar la sinfonía que había comenzado un mes antes, al enterarse de que padecía sífilis. Por ese motivo echó a un lado la obra y como estaba se la entregó a su amigo Josef Hüttenbrenner, este a su hermano Anselm, quien la puso en manos de Johann Herbeck, el director que la estrenó en Viena.

Elvermann detalló la obra con la cual la OSO finalizó el programa por su aniversario 56.  Se titula “Confluencia”  de Iván Acosta, arreglista, compositor y flautista santiaguero. “Es una pieza que tiene como solista a un cuarteto de saxofones. Y por supuesto, tuvimos el honor y el enorme placer de trabajar con el cuarteto de saxofones, el Magic Sax Quartet de la querida ciudad de Santiago de Cuba.”  Entre el público asistente a la “Dolores” se encontraba precisamente el maestro Iván Acosta, para disfrutar “en vivo” de su creación.

La velada fue sencilla pero muy emotiva por las cuatro obras interpretadas y por el significado del momento: los 56 años de la Orquesta Sinfónica de Oriente (OSO), fundada el 1. de marzo de 1962, con el objetivo de divulgar tanto la música cubana como lo mejor del pentagrama universal.

Aunque la creación de la OSO fue a inicios de marzo de 1962 no fue hasta cinco meses después cuando tuvo lugar su primer concierto en el teatro Mariana Grajales, en el antiguo Cuartel Moncada, que en 1968 formó parte de las instalaciones del canal nacional Tele Rebelde, hoy Tele Turquino.

Para ese momento del año 62, el maestro Vicente Bartutis Coello, director fundador de la orquesta, logró reunir a unos 30 profesores para hacer sonar por primera la “Sinfónica”.

Según refieren numerosos trabajos publicados en relación con aquella velada, la OSO se organiza, además, para extender por la enorme provincia de Oriente, el conocimiento sobre el arte sinfónico y ayudar así a la espiritualidad de los orientales, y a elevar su nivel cultural.

Aquella premisa alentada desde el inicio por la muy joven triunfadora Revolución Cubana no ha disminuido en lo más mínimo dentro de los objetivos actuales de la orquesta que ha sabido conjugar adecuadamente sus programas en salas y teatros, con giras y presentaciones hasta en los lugares más intrincados de la geografía cubana.

Por lo precedente, y por la calidad profesional del colectivo, la Sinfónica, que tiene su sede en la Sala de Conciertos Dolores tan bien atendida por su directora Yorisel Andino, es hoy un emblema de la música en Santiago de Cuba. Aun se recuerda aquel 1. de enero de 1989 cuando quedó inaugurada la “Dolores”, precisamente con una gala de la Orquesta.

A lo largo de más de cinco décadas y media, la OSO ha sumado éxito tras éxito, para beneplácito de sus seguidores. Y en ese empeño por mantener el legado de Bartutis Coello está el esfuerzo de los directores que le han sucedido en diferentes momento, es decir los maestros Gonzalo Romeu, Enrique Castro, Santiago Fals Castillo, Miguel del Castillo Clavel, Anarelys Garriga Sosa, Mónica Alvarado Calderón, Daniel Guzmán Loyzaga, Cosette Justo Valdés, y actualmente la joven maestra Yasvesti González González, concertino de la agrupación.

Cada uno de estos profesores al frente de la “Sinfónica”, han defendido un repertorio diverso donde se combinan estilos barroco, clásico y romántico con obras contemporáneas, especialmente de creadores de América Latina, con énfasis en los cubanos.

Tampoco ha faltado en todos estos años, el interés de compositores del país y visitantes por estrenar alguna obra mediante el concurso de la OSO, y han sido, entre otros, los casos del inolvidable santiaguero Harold Gramatges y de sus coterráneos Rodulfo Vaillant, Daniel Guzmán, Jorge Luis Pujals, Conrado Monier, Melvin Rodríguez, y también cubanos Leo Brouwer y Guido López Gavilán; los mexicanos Alejandro Julián y Mateo Oliva, Carlos Ovidio Morales, de Puerto Rico…

Más de 80 maestros han estado al frente de la OSO como directores invitados; han sido cubanos y de varios países, de entre estos, por ejemplo, Electo Silva Gaínza, Jorge Luis Betancourt, Enrique González Manticci, Enrique Pérez Mesa, Guido López Gavilán, Manuel Dúchense Cuzán, Rodrigo Prats…

Los rusos no podían faltar: Alexander Mijailov, Alexander Frolov, Mijail Katanaf, y Refmir Borissowich; también, los españoles Antonio Moya, Horacio Azcárate, Juan Luis González Delgado, Marc Moncusí y Gregorio Gutiérrez.

Han dirigido la orquesta, además, Benjamin Steinberg, Lee Bracegirdle y Bernard Rubenstein, de Estados Unidos; los argentinos Víctor Pellegrini, Eduardo Kusnir y Jaime Fraude; de Italia, Stefano Mazzoleni, Valter Sivilotti y Francesco Belli, y los mexicanos Guillermo Villarreal, Mario Rodríguez Tabeada, Alejandro Julián e Hilda Pous.

En la lista se incluyen, también, Jean Paul Penin, de Francia; Pablo Alvarado, de Chile; Christopher Mina Díaz, de Ecuador; Jans Joachin Reeps, de Suecia; Julius Karr-Bertoli, de Suiza; Yoshikasho Fukumura, de Japón; Felipe Aguirre, de Colombia; Jorge Gustavo Mejia Medina, de Honduras; Michael Elvermann, de Alemania; Akin Benatia, de Argelia, Eduardo Moubarak, de Chile…

Numerosos instrumentistas o vocalistas, actuaron respaldadas por la “Sinfónica de Oriente”, y de entre esa lista de nacionales o extranjeros publicada en la red, son estos nombres:

Miguel Villafruela, Omara Portuondo, Raúl Camayd, Raúl Estevanell, Rey Guerra, Flores Chaviano, Roberto Valdés, Rodrigo González Barragán, de México; Sara González, Sarah Hechavarría, Sergio Trujillo, Silvio Rodríguez Cárdenas, Teresita Junco, Victor Pellegrini (Argentina), Víctor Rodríguez, Yasvetty González, Zenaida Manfugás, Magela Oquendo, Javier Orozco y Karla Martínez.

También, Jorge Rivero Tirado, José Aquiles, Juan Jorge Junco, Katheleen Macintosh, de USA; Leo Brouwer, Leonardo Gell, Luis Rojas, Lleliandra González, Marco Tulio Niño Wong, Mari Kodama, de Japón; María Remolá, María Isabel Prado, Mailyn Sevila, María Victoria del Collado, Mario Orlando El-Fakih, Michael Davison, de Estados Unidos; Michael Elvermann, de Alemania, Miguel Cintra…

Concluyen la relación: Adonis González, Alex Bravo, Alfredo Muñoz, Aquiles Jorge, Arturo Sandoval, Cristina Delisle, Daniel Vázquez, Enrique Navarro, Evelio Tieles, François Dolmetsch, de Inglaterra; Fernando Godínez, Frank Fernández, Frank Berenguer, Gerardo Alfonso, Huberal Herrera, Hugo Marcos Rodríguez Martínez, Hussan El- Kutob, Igor Frolov, de Rusia; Ivette Hernández, Jorge Luis Prats, Jorge Luis Zamora…

En fin, aquella aspiración inicial que animó a Vicente Bartutis Coello y a los profesores fundadores, de llevar el sonido sinfónico hasta el último rincón de Cuba sin discriminar ningún escenario ni desatender salas y teatros, se traduce hoy, 56 años después, en una muestra de fusión ejemplar de talento joven y experiencia de los más veteranos, que hace de la Orquesta Sinfónica de Oriente con sus más de 3 000 conciertos, un emblema de la música en Santiago de Cuba.

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